Chela, esa melancolía

Por Estefanía Costes*

“Soy esclavo de mi bautismo. Padres, habéis hecho mi desgracia y la vuestra. ¡Pobre inocente!”[1]

Chela, la invención de Aurora Venturini en Nosotros, los Caserta ensaya una vida con la lucidez melancólica de saberse objeto resto del mundo. Su foto anímica, dice, es la Melancolía I de Durero[2], vive en un desván rodeada de objetos del exilio, convirtiéndose casi en un objeto más. Más identificada al perro famélico que a la estrella del fondo, pasa los días comprobando el lugar de desgracia que ha tenido en su familia.

“La niñita. Sostiene un canastito de mimbre con rosas de papel. Esa nena es la difunta de mí, el duende del huraño hemisferio de mis penas futuras, que mete la mano y hasta el bracito en arcones de otros y de inevitable invernada. Había comenzado mi temporada en el infierno cuatro años antes de esa fotografía: el día en que nací”[3].

Sebastián Porro
Sebastián Porro

Un canto doloroso impregna su vida, aliviándose únicamente cuando logra algunas actuaciones sádicas que la ponen a distancia de ser el objeto de desprecio. Venturini sabe de la melancolía, el personaje vive en ese fondo del dolor de existir que lo traga. Si se perfora la voz de Chela se puede pasar a “Kant con Sade” y escuchar en Lacan su investigación:

“¿No han escuchado pues, […] ese dolor en estado puro modelar la canción de algunos enfermos a los que llaman melancólicos?

¿Ni recogido uno de esos sueños que dejan al soñador trastornado, por haber llegado, en la condición experimentada de un renacimiento inagotable, hasta el fondo del dolor de existir?”[4]

¡Qué lejos llegan sus preguntas! El dolor de existir se evidencia y pasa de fondo a figura cuando lo ubica como parte de la experiencia humana. Irónico como puede ser, valora las prácticas de salvación del Budismo en tanto en su centro develan ese dolor en estado puro.

El melancólico nos canta el lugar de objeto, de resto de un encuentro fortuito, maneras en que arribamos al mundo. Los accidentes contingentes y las lecturas insondables de esos accidentes permitirán a un sujeto velar, recubrir libidinalmente la llegada… o no.

¿Cómo se arma una vida quien no ha sido tocado por el soplo del amor y del deseo? Chela hace uso de un gramo de suerte: se le hace fácil escribir, su inteligencia superdotada, aborrecida por su psicóloga, le permite armarse una envoltura para soportar la carne viva. Su lazo a los poetas oscuros y a las letras revisten, hacen un tratamiento propio de la sombra que la habita. El discurrir del personaje lleva al lector por lugares del mundo y lo deja como espectador de sus actos sádicos, intentos de separarse de ese objeto sin lograrlo. El ser escritora le permite un recubrimiento que por supuesto falla, siempre retorna esa niña herida, que sabe de su mal lugar en el deseo materno. Dice Chela, sobre el final de su historia “Tirada en medio de la calle lloré como una niñita de cuatro años. Como en cinta plateada de cinematógrafo, desfilaron mis batallas, mis terremotos, desastres, incendios…especialmente mis incendios”[5].

Lacan, luminoso, dice que es la madre con su ausencia o su presencia quien se convertirá para el sujeto en signo del deseo, al que se aferrará su propio deseo: “Es la experiencia lo que nos ha enseñado las consecuencias en cascada, la desestructuración casi infinita que resulta para un sujeto del hecho, anterior a su nacimiento, de haber sido un niño no deseado”[6]. Venturini sabe, su personaje testimonia.


NOTAS

  1. Rimbaud J.Arthur, “Una temporada en el infierno”, https://ciudadseva.com/texto/noche-del-infierno/
  2. Grabado de Alberto Durero.
  3. Venturini A, Nosotros los Caserta, Tusquet editores, Buenos Aires, 2021, pág. 31.
  4. Lacan, J.,(1962) “Kant con Sade” Escritos 2, Siglo Veintiuno, Buenos Aires, 2010, pág. 738.
  5. Venturini A, Nosotros los Caserta, Tusquet editores, Buenos Aires, 2021, pág. 247.
  6. Lacan, J.,(1957-1958), El Seminario, libro 5, Las formaciones del inconsciente, Paidós, Buenos Aires, 2009, pág. 265.

BIBLIOGRAFÍA

  • Lacan, J., (1957-1958), El Seminario, libro 5, Las formaciones del inconsciente, Paidós, Buenos Aires, 2009.
  • Lacan, J.,(1962), “Kant con Sade”, Escritos 2, Siglo Veintiuno, Buenos Aires, 2010.
  • Venturini A, Nosotros los Caserta, Tusquet editores, Buenos Aires, 2021.

*Responsable local CID Junín – IOM 3. [email protected]

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