Por Juan Pinto*
El reciente Congreso de la Asociación Mundial de Psicoanálisis nos dejó, entre tantas resonancias, la posibilidad de leer y escuchar trabajos en cinco lenguas diferentes. Lejos de la uniformidad, esa polifonía puso en acto que el psicoanálisis no retrocede ante la extimidad, sino que habita en ella.

La historia de la humanidad, en cambio, está plagada de intentos por forzar una lengua común. Desde los crueles experimentos de Federico II de Hohenstaufen [1], quien aisló a niños para descubrir qué idioma hablaban de forma “natural”, encontrando solo la muerte de los infantes, hasta utopías bienintencionadas como el Esperanto o el pragmatismo chato del Globish [2]. Si existe la imposibilidad de una lengua universal, si algo siempre se disloca en el paso de un idioma a otro, es porque la traducción no es ajena al malentendido estructural. Entonces, cuando traducimos, ¿qué se traduce y qué no? ¿Qué se pierde y qué insiste como resto en una traducción?
Para el psicoanálisis, la traducción no es un puente perfecto entre dos orillas. Ya en 1896, en su célebre Carta 52 a Wilhelm Fliess, Sigmund Freud planteaba que el aparato psíquico es un sistema de transcripciones sucesivas, “asimilando el inconsciente a un fallo en la traducción, ocasionado por el displacer que comportaría el acceso al pensamiento de su traducción exitosa” [3]. Lo crucial de la tesis freudiana es que este pasaje de un registro a otro no es fluido: la traducción comporta una falla. Hay un resto indócil que se resiste a entrar en el nuevo sistema de signos.
“No hay traducción sin pérdida” [4] ¿Qué estatuto tiene ese resto? No es una mera falta negativa, es una marca de lo singular. Pensemos, por ejemplo, en la evolución de la lengua francesa. En su transición desde el francés antiguo, muchas palabras perdieron la letra s (como feste o hostel). Ahora bien, esa pérdida dejó una marca, una cicatriz en la lengua: el acento circunflejo (fête, hôtel). Hubo una pérdida material, pero también la ganancia de un acento.
El encuentro con lalengua es ese aluvión de equívocos y sonoridades que impacta en el cuerpo antes de que el sentido venga a querer domesticarlo. Lo que se escribe allí es un residuo sintomático que no se deja verter en ningún diccionario comunitario. Por eso, el analista opera como un lector de la cicatriz. No busca que el sujeto hable “bien” la lengua del Otro, sino que pueda consentir a su propio acento, a ese modismo que lo vuelve extranjero para sí mismo.
La traducción analítica no es la búsqueda de una equivalencia perfecta. Al igual que el ombligo, esa marca indeleble que la carne conserva tras desprenderse de su amarra originaria, el aparato psíquico guarda el testimonio de su propio corte. El ombligo del sueño freudiano es el punto donde el hilo de las palabras desfallece. Lacan lo formalizó como ese agujero simbólico que resguarda lo real de la experiencia.
¿No son acaso esa polifonía y lo intraducible los que se ponen en acto cuando nos reunimos y hablamos en lenguas diferentes, no para entendernos en una lengua común, sino para sostener, entre todos, la dignidad de ese vacío compartido?
NOTAS
- Federico II de Hohenstaufen (1194–1250): Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y rey de Sicilia.
- Globish: Acrónimo de Global English. Término acuñado en 2004 para denominar una versión simplificada del inglés (limitada a unas 1500 palabras y estructuras gramaticales básicas). No se considera un idioma, sino un dialecto utilitario e instrumental empleado como lingua franca para la comunicación internacional entre hablantes no nativos.
- Coccoz, V., “La traducción en psicoanálisis”, En J.-C. Maleval, La diferencia autística (p. 15), Grama Ediciones, Buenos Aires, 2025, p.15.
- Esperanza, G., (2012) “Intraducir a Lacan”, Virtualia 25, Año XI. Recuperado el 07/06/2026. https://www.revistavirtualia.com/articulos/277/los-otros-escritos-en-castellano/intraducir-a-lacan
BIBLIOGRAFÍA
- Coccoz, V., “La traducción en psicoanálisis”, J.-C. Maleval La diferencia autística (pp. 15-20), Grama Ediciones, Buenos Aires, 2025, pp. 15-20
- Deutsch, L., Romanesque: La folle aventure de la langue française, Éditions Michel Lafon, 2018.
- Esperanza, G., (2012) “Intraducir a Lacan”, Virtualia 25, Año XI, Recuperado el 7/06/ 2026, https://www.revistavirtualia.com/articulos/277/los-otros-escritos-en-castellano/intraducir-a-lacan
- Freud, S., (1896) “Carta 52”, Obras completas, Vol. I, Amorrortu editores, Buenos Aires, p. 274.
* Practicante del psicoanálisis. Mgtr. en Clínica Psicoanalítica. Integrante del cartel “Psicoanálisis y traducción”. [email protected]

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