Por Denise Braziunas*
En una época en que muchas consultas inician con presentaciones en el cuerpo y dificultad para la creencia o el acercamiento al inconsciente, pensé en refrescar algunos puntos entre el síntoma y el fenómeno psicosomático -FPS-.
Para iniciar, como lo propone Miller[1], es necesario señalar la diferencia fundamental entre ambos. El primer punto a destacar, es la relación que tienen con el inconsciente. En la lectura freudiana del síntoma histérico, se separa la representación del afecto y este último se traslada a lo corporal. Esa representación reprimida permite la asociación y el sentido.

Lacan coincide con Freud y arriba a que el síntoma es una formación del inconsciente que tiene estructura de lenguaje, que supone una sustitución metafórica con efectos de verdad. A su vez, considera la operación de alienación/separación y la extracción del objeto a que posibilita que los significantes se separen. El síntoma entra en una deriva significante porque hay un intervalo que permite encadenarlos. Así como el inconsciente actúa cifrándolo, el síntoma empieza a tener un sentido pasible de ser descifrado.
En el FPS algo del afecto queda solidificado, fusionado. Lacan, en el Seminario 11 pone en serie a la psicosis, la debilidad mental y el FPS con el modelo de la holofrase, planteando de esta manera la relación al significante que la serie mantiene. Al haber una falla en la separación, no hay representación, no existe la hiancia para que surja el sujeto del inconsciente; por lo tanto tampoco habrá una deriva significante. El FPS no lleva a ningún lado, el sujeto no se hace ninguna pregunta, no se interroga por esa lesión en su cuerpo ya que no se articula ni es cifrado por el inconsciente. El FPS cortocircuita, esquiva al inconsciente, esquiva al Otro del significante, al Otro del lenguaje. En cambio, el caso del síntoma -en particular el síntoma histérico- la articulación con el Otro del significante, especialmente con el Otro del deseo, es íntima y fundamental.
El siguiente punto a considerar, es la relación que tienen con el cuerpo. El síntoma histérico es un tipo clínico donde se muestra la íntima relación que el sujeto tiene con la simbolización del cuerpo. Un cuerpo fragmentado, recortado por el significante donde la representación de las partes porta una verdad y es susceptible de ser descifrada. Por su parte, el FPS no esquiva al Otro como cuerpo, sino que por el contrario lo afecta, le deja una impresión, una lesión. En palabras de Lacan: “El cuerpo se deja llevar a escribir algo del orden del número”[2].
En 1975 Lacan reemprende la distinción entre síntoma y FPS pero esta vez enlazado al goce[3]. No es casual que lo retome cuando establece al parlêtre, al ser hablante, reemplazando al sujeto del inconsciente por un sujeto de goce, un sujeto estrechamente articulado al cuerpo. Ya no hace la lectura desde el significante y la holofrase, sino desde el goce. Se refiere como una fijación de goce específico al goce del FPS que lesiona el cuerpo. Miller afirma que hay un modo específico de retorno del goce en el cuerpo, en una localización desplazada.
En el síntoma, por ejemplo en la tos y la afonía de Dora, el goce es cifrado por el inconsciente en la zona oral. Hay una articulación entre lo pulsional y el inconsciente que le da un sentido. En el FPS, el inconsciente y el goce no están conectados, mientras que el goce y el cuerpo no están separados. Es un goce que genera una lesión, una enfermedad, una afectación en lo real del cuerpo.
El síntoma es letra, en cambio, el FPS pertenece al orden del número, de lo real[4]. Sería absurdo abordarlo desde el sentido al ser una falla del ciframiento del inconsciente, un defecto en lo simbólico que altera la topología y constitución del cuerpo. Aun así, ¿es posible dialectizar ese goce específico fijado? Entiendo que no de manera directa, pero si se aborda desde los márgenes del significante se abrirían las puertas a que, por añadidura, el fenómeno pueda transformarse o al menos acercarse a un síntoma y “esperar que el inconsciente, la invención del inconsciente en el análisis, pueda servir para algo”[5], para cifrar -al menos un poco- de ese goce específico.
NOTAS
- Miller, J.-A. (1994). “Algunas reflexiones sobre el fenómeno psicosomático”. Matemas II. Ediciones Manantial, p. 174.
- Lacan, J. (1988),“Conferencia en Ginebra sobre el síntoma”, Intervenciones y textos 2, Manantial, Buenos Aires, 2001, p. 139
- Ibid, pp 137-140
- Ibiden.
- Ibiden.
*Asociada de la EOL Sección La Plata. [email protected]

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