La fotografía actual y la subjetividad

José Vidal*

La fotografía ha tocado a su fin, luego del cambio radical que significó la digitalización, para dar lugar a lo que Fontcuberta llama la post-fotografía.[1] De estar limitada en sus comienzos a muy pocos, tiene hoy un crecimiento descomunal, tornándose omnipresente. Todos fotógrafos.

La proliferación de fotos en Internet, medios y redes sociales, es verdaderamente impactante. La capacidad de producir imágenes de los teléfonos ha superado a las cámaras de fotos comunes y en algunos casos a las profesionales.

Este desarrollo no es inocente. Las cámaras son objetos técnicos que nos emplazan a tomar fotografías y a publicarlas. Como advirtió Heidegger,[2] el objeto técnico no es un mero instrumento, indiferente, que depende del uso que se le dé, sino que produce una solicitación, exige un modo de comportamiento que, en el caso de la fotografía conduce a una compulsión a capturar y publicar imágenes.

Las fotos subidas a Internet forman un continuo de imágenes de carácter global, un universo semiótico, una infinita multiplicación de signos interconectados. Ya no encontramos “la foto”, singular, sino la serie ilimitada, no se acumula en el álbum para el recuerdo, sino que es olvido en el ordenador.

En apariencia, esta red de imágenes no parece tener sentido. Por el contrario, es más bien un rechazo de la cadena significante y es casi imposible descifrar hacia dónde va esa acumulación maníaca de fotos. Sin embargo, tiene un impacto en la creación de subjetividades, en el modo de percibir el mundo, de percibirse a sí mismo y a los demás. Forman parte de la aletósfera anticipada por Lacan,[3] poblada de elementos técnicos intangibles, ondas que nos atraviesan, imágenes que nos miran, destinados a causar nuestro deseo.

Cómo es posible medir la permanencia del usuario frente a determinadas imágenes en las pantallas y calcular sus preferencias, gustos y sensibilidad, esa información se usó inicialmente para fines comerciales, pero se extendió rápidamente para la manipulación política. Para eso se desarrollan programas de Inteligencia Artificial que permiten anticipar la reacción y la conducta frente a estos estímulos.

La fotografía, en tanto tal, ha muerto. La producción de imágenes ya no puede homologarse a la tradicional toma de fotos. Los fotógrafos, con sus Nikon o Canon, son rara avis. Ellos, a contramano de la exigencia de aceleración del mercado, apuntan a la detención de la serie, a la singularidad de la imagen, pensada, estetizada. En el tiempo que ellos elaboran una foto se han producido millones de imágenes digitales.

Si la fotografía siempre mintió, nunca fue reproducción fiel de la realidad, el tipo de mentira es diferente con las nuevas tecnologías. Estas no solo son falsas, sino que, además, forman parte de un programa. Una suerte de performance gigantesca, al modo de lo que propone Boris Groys,[4] una Obra de Arte Total, que engloba ciudades enteras, países enteros.

La mirada, hoy omnipresente en el mundo -porque esas fotos que vemos en realidad nos miran- ha tomado una voracidad superyoica.

Furtivamente, para mantener el filo de la verdad freudiana, debemos hacer un esfuerzo por salir de ese panóptico.

En ese sentido, podemos encontrar también algunas coincidencias útiles entre el fotógrafo y el psicoanalista: la búsqueda de la singularidad, la detención en el detalle y la orientación hacia un real.

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*Miembro de la EOL, de la Sección Córdoba de la EOL y de la AMP. Docente del IOM2

NOTAS

  1. Fontcuberta, J., La cámara de pandora. La fotografía después de la fotografía, Ed. Gustavo Gili SL, Barcelona, 2010, p. 22.
  2. Heidegger, M., La pregunta por la técnica, Trad. de Eustaquio Barjau en Heidegger, M., Conferencias y artículos, Ediciones del Serbal, Barcelona, 1994, p. 9-37.
  3. Lacan, J., “Los surcos de la aletósfera” en El reverso del psicoanálisis, Paidós, Bs. As., 2008.
  4. Groys, B., Obra de arte total Stalin, Centro Teórico cultural, La Habana, 2008.

Imagen: Agradecemos la generosa colaboración del artista Marcelo Mendiburu – Los Adioses, rojo, fotografía/collage, 2013.

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